Esto se debe porque no me metí con ese par de hombres, “si supieras”, no me metí con ellos porque él llegó al rescate, le agradezco, pero no soy tan santa como él lo quiere pintar. —Chaparrita, siempre me has gustado —alza su mano, llevándola en mi mejilla—, jamás me atreví a decirte por qué me dio miedo el rechazo. Oh, esto no me lo esperaba, todo está lindo, lo único horrible y sucio en sus palabras es que me diga la maldita palabra. No quiero que me recuerden que soy chaparra, demasiado con verme todos los días al espejo. “Cállate tonta, mejor reacciona a las palabras bonitas que te está diciendo el vecino”, ¡él está enamorado! —Jasón, no me esperaba esto, pensé. —Shhh… Ambos estábamos equivocados, no quiero perderte Ekatenina, quiero que me des una oportunidad, démonos una op

