Ekatenina. No fue necesario abrir mis ojos y buscar con desespero a Alex, ya que he escuchado marcharse. No quiero levantarme y correr tras de él, es mala idea suplicarle que haga algo que no me corresponde hacer, pero también tengo un lado de culpabilidad, ya que me imagino que le puede suceder algo sino lo impido. Sin duda es inevitable pensar que todo esto no es una despedida. Bueno, fue un placer conocerte mafioso. —Mi niña —ay, no, lo último ahora es que alguien me recuerdo lo mal que la estoy pasando. —Abue… —mi voz tiembla—, quiero dormir un momento, te prometo que después las acompaño o mejor no—me apeno un poco porque debe de ver toda mi ropa regada por la habitación, pero creo que este momento perdona todo. —Lo siento y no quiero decirte esto, sin embargo, él se ha ido —llev

