Ekatenina. Siento como la respiración se me va, intento recuperar la compostura, no quiero que él vea el miedo que tengo y menos llorar. Que hace el mafioso aquí o que es lo que hago aquí, quiero que me expliquen de una vez por todas. Llevo mi mano a mi pecho al armar el rompe cabeza, veo a mi alrededor, y no consigo ver fotos de las personas que pueden que sean mis nuevos jefes, dado que lo único que veo es al mafioso todo moribundo. Él es el paciente. Pero que es todo esto, sinceramente me esperaba un par de ancianos o una Barbie que sufre de la mentalidad que un grano es el fin del mundo… ¡Dios, ayúdame! No, esto es una locura, lo más seguro que ese hombre es amigo del paciente que debo de cuidar. Calma Ekatenina, tienes que mantener la compostura, recuerda que no puedes gritar

