—En un momento regreso señor, con el contrato y también iniciando mis actividades —asiento tras salir de la habitación en compañía de la señora. Ah, no puedo pedirle más a la vida, la nana del mafioso se ha encargado que mi estadía aquí sea acogedora y eso lo agradezco muchísimo. —De acuerdo, en el instante que firmes se le dará el móvil a cobra para que te agregue al sistema —a lo lejos puedo escuchar sus palabras, ¿está de mal humor? Es obvio que algo no le parece. A unos pasos lejos de la habitación un gran estruendo hace que me detenga. ¿Qué es eso? Volteo a ver a la señora y ella niega con la cabeza. ¡Señor! Ese hombre es un peligro, sí, es de las personas que tienen un enorme temperamento de la puta madre, ¡puro diablo! Señor… Señor… Espero no haberme equivocado. —Vamos, el

