Estaba impaciente. Alex la citó en un lugar muy especial, se trataba de una plaza. Todo estaba perfectamente organizado pese a que aún no le veía llegar, observaba las decoraciones y flores esparcidas por todas partes. Perfectamente limpio y estrictamente hecho, muchos camareros se movían de un lado a otro acomodando diversos tipos de postre; Hasta donde tenía entendido él se iba a encargar de invitar algunas amistades a la propuesta de matrimonio. Vestía elegante, con un vestido que Carla le obligó ponerse de color azul marino y debidamente combinado con accesorios. Su cabellera caía ondulada sobre su espalda y ni siquiera sabía qué era lo que tenía puesto de maquillaje encima. Pero le extrañó ver que Alex seguía sin llegar, a medida que el atardecer caía y la luz del sol

