Todo quedó casi en un silencio absoluto poco después de que las luces se apagaran, apenas se escuchaban murmullos de otras personas, desconcertadas ante la situación que se estaba presentando. — ¿Christian? Pese a que llamó su nombre múltiples veces, el rubio siguió sin responder, hacía ya varios minutos que la había soltado y se quedó en silencio desde allí. Pero tampoco podía verlo, ni estirar la mano para tocar su pecho. Era como si de la nada se hubiese esfumado. A ciegas, trató de desplazarse en medio de la multitud que seguían empujándola, buscando ellos mismos una manera para irse de allí. Una hora, dos o tal vez más. Las voces se escuchaban cada vez menos en la casa, el apagón duró más de lo pensado. Pero, hubiese preferido que las luces no volvieran a encenderse nunca más a

