-¡No! ¡Déjame! -un grito a lo lejos, que parecía venir del bosque atrás del comedor.
-¿No oyeron eso? -pregunté dirigiéndome a los chicos que hoy se estaban sentando conmigo.
Ninguno se había inmutado sino hubiera sido por mi pregunta.
—¿Oír qué? -dijo Thomas, que alzó la cabeza para mirarme extrañado.
—Un grito... ―mi voz se fue apagando, pues recordé que tengo un oído mucho más desarrollado que el de ellos y sí en verdad alguien había gritado, era seguro que ellos no lo hubieran escuchado.
-Lo más probable es que haya sido alguno de la música pesada de Alex -y acto seguido le jaló uno de los auriculares a Alex, el cual sólo rió.
-Sí, tal vez sí-reí restándole importancia.
Pero sabía que había oído algo, no pudo ser producto de mi imaginación y por supuesto que no me iba a quedar con la duda.
-Adiós chicos -me despedí pero Alex me detuvo.
-Dijiste que tenías las siguientes horas libre y te quedarías con nosotros-hizo un puchero.
-Lo sé, lo sé, pero recordé que antes de clases tengo que ir por algo a la habitación.
-Está bien, nos vemos luego.
Asentí y salí rápidamente hacia el bosque que había atrás, cuidando que no me vieran qué iba hacia allá.
Cuando la espesa vegetación me cubrió de ojos curiosos, corrí conectando mis sentidos para poder ubicar de donde había venido ese grito.
En cuanto llegué, lo único que encontré fue un claro, nada importante a la vista, sino hubiera sido por unas gotas de sangre humana derramada en un árbol.
El olor me atrajo como un imán, se sentía fresca, no tenía más de una hora, lo que me preocupó pues lo que sea que haya provocado que esté ahí, debía seguir cerca.
Di un paseo por los alrededores del claro para asegurarme que no hubiera nadie, cuando iba de regreso distinguí la silueta de una persona.
Nik.
-Me asustaste, ¿Qué te trae por estos rumbos? inquirí cuando estaba lo suficientemente cerca para que me oyera.
-Eso me gustaría saber a mi también, el hecho de que una jovencita esté sola por el bosque no es algo muy común.
-Ya sabes, las personas hacen distintas actividades para distraerse, la mía es deambular sola por ahí.
-Claro -dijo sarcástico rodando los ojos.
-Bueno-empecé a decir mientras lo rodeaba para así poder caminar de regreso al campus- nos vemos luego.
Y entonces me tomó del brazo y me atrajo hacia él de una manera fuerte que me asustó demasiado.
-Sé que sabes lo que soy -susurró muy bajo en mi oído- y también sé lo que tú eres.
-Yo no sé a qué te refieres -dije mirándolo a los ojos y tratando de ocultar cualquier pizca de engaño.
-Vamos Renesmee, ¿en serio quieres hacerte la que no sabes nada conmigo?
-Tú también deja de andarte con rodeos y dime todas esas tontas indirectas.
-Vampiro -dijo señalándose a sí mismo medio-humano, medio-vampiro-poniendo un dedo sobre mi pecho.
Fue entonces cuando quedé congelada, sin saber qué hacer o cómo reaccionar.
No podía correr, era evidente que él era mucho más rápido que yo, no podía gritar, nadie me escucharía y vamos, ¿qué puede hacer un humano contra un vampiro?, ni pensar en luchar, lucía como alguien con el triple de fuerza que yo.
-Ahí está la reacción que estaba esperando -dijo soltando una estruendosa carcajada— no te haré daño puesto que no estoy aquí por eso, así que deja de estar tan tensa.
Sólo pude asentir, el habla aún no regresaba a mi.
-Me presentaré formalmente -dio un paso atrás y se enderezó lo más posible haciéndolo lucir mucho más grande Soy Nikolai James Beckett II, originario de Oxford y nacido en 1879-rió para sí mismo y continuó ahora, déjame ver si adivino —fingió que estaba pensado lo que iba a decir a continuación- Renesmee Carlie Cullen, hija de Edward y Bella Cullen, de los vampiros más deseados por los Vulturi, nacida en una familia con una alimentación a base de sangre animal y con tan sólo 17 años de edad.
Empezó a caminar al rededor de mi observando todos y cada uno de mis y movimientos y tratando de descifrar mi у reacción.
-Di algo -dijo casi gritando- ¿o es que ahora estás asustada por alguien de tu misma especie?, bueno, casi.
-No, no estoy asustada -afirmé para que me dejara en paz de una vez por todas.
-Perfecto sonrió- veo que tienes agallas, ahora, bien podría dejarte ir, pero sería desperdiciar la emoción del momento, así que, ¿Qué te parece una pequeña charla antes de regresar a nuestras patéticas vidas falsas de humanos?
-Mi vida no es patética ni falsa.
-¿Acaso tus amigos saben que de vez en cuando tus ausencias se deben a que estás buscando a un animal para clavarle los colmillos?
El silencio fue mi delator, claro que ellos no sabían nada, no podían.
-Eso es lo que pensaba, así que en vista de que nunca rechazaste mi petición, qué te parece ir a un lugar para que estés más cómoda.
Sólo asentí y el tomó mi mano para llevarme a gran velocidad a una pequeña casa, por fuera parecía abandonada, pero por dentro tenía un decorado bastante moderno.
No sabía por qué había ido con él, claro que había dicho que no iba a a herirme, pero no puedo saber con certeza si me estaba diciendo la verdad.
El silencio fue mi delator, claro que ellos no sabían nada, no podían.
-Eso es lo que pensaba, así que en vista de que nunca rechazaste mi petición, qué te parece ir a un lugar para que estés más cómoda.
Sólo asentí y el tomó mi mano para llevarme a gran velocidad a una pequeña casa, por fuera parecía abandonada, pero por dentro tenía un decorado bastante moderno.
No sabía por qué había ido con él, claro que había dicho que no iba a a herirme, pero no puedo saber con certeza si me estaba diciendo la verdad.