Angélica no quiso dejarse llevar y trato de permanecer calmada tratando de no darle importancia al asunto como su desafiante ex pareja deseaba. Alexander que aunque era un singular hombre, era una personas muy aguda hablo con rechazo y repulsión -¡Muy bien, marchémonos a comer! que la apestosa presencia no dañe nuestro apetito Dicho esto se interpuso entre Daniel y Angélica y tomando del brazo a ambos los arrastro afuera, el grupo de investigadores los siguió desde atrás. La tres personas se observaban tan intimas y cercanas que quien no los conociera creerían que mantiene una relación abierta de amor. El clínico quien ya se encontraba enfadado por aquella aparición golpeo el brazo de su amigo que sostenía a la bella dama, al tiempo que le gruño -¡Suéltala! Alexander anonadado pe

