Me alejo de él y me limpia la mejilla con los pulgares. Me mira a los ojos y frunce el ceño. —Odio cuando lloras. —¿Bueno? — Una pequeña sonrisa se forma en mi rostro y él parece tranquilo. ¡¿Tranquilo?! Vaya, no estoy acostumbrada a eso… —¿Estás bien? —Si. — Me mira y acaricia mi mejilla. —¿Qué tal si…? — Me eché a reír, golpeando su mano. —Ni siquiera en un sueño señor. — Salgo y me dirijo a la cocina, me preparo un sándwich de mantequilla de maní y mermelada de mora, me siento en el taburete giratorio y llega Mark, girando hacia él. —¿Qué? — Mark me mira... ¿emocionado? Ay dios mío. Así que esto es lo que realmente quiere... poner en su cama... Siento que voy a colapsar. Mi cara se drena de su sangre, debe haberse dado cuenta porque besa mi frente. — Yo puedo esperar. — Suspiro

