Me dio miedo. Ni siquiera intentare justificarme, porque había sido eso. Cuando abrí los ojos esta mañana y pensé en la maldita prueba de embarazo que me aguardaba, sentí miedo. Así que no la hice. Fingí que no existía y continué con mi vida como si nada. Levanté a mi hijo, lo duche y vestí. Hice lo mismo por mí mientras él veía caricaturas. Y después me fui a la cocina para prepararle el desayuno. Escuche como Gabriel se levantaba apresurado y refunfuñaba por haberse quedado dormido. Lo escuche comenzar su clase en la sala y tengo que admitir que me acojone. No fui capaz ni siquiera de mirar la prueba cuando entre al baño para hacer mis necesidades. Comí con mi hijo como si nada y cuando Gabriel termino su clase, también le serví el desayuno, esperando así aplazar el momento lo más po

