Al igual que las veces anteriores, el mundo se detuvo en un pestañeo, reduciendo todo a un efímero instante atrás al que no se podría regresar. Los corazones comenzaron su tamborillante golpeteo entonando un himno casi frenético, el del terror. Emilia, Simón y Felipe fueron, al igual que la última vez, los primeros en reaccionar; esto debido a la alta magnitud que poseían para soportar el miedo. La muchacha de cabello pálido salió disparada de la habitación, haciéndole frente sin un ápice de miedo a la densa oscuridad que parecía engullirla como una bestia infernal. —¡Victor, ayuda a Simón con Mariano!—gruñó Felipe, mientras sujetaba el brazo del dueño de casa y lo lanzaba hacia sus amigos lesionados. Esta vez harían las cosas diferentes, si Víctor era "El Titiritero" no se la haría t

