Capítulo 36:

788 Palabras

Las palabras golpearon de lleno a los tres chicos, quienes voltearon buscando a la mujer responsable por tantas muertes, de forma casi instintiva. Pero Sahara Petkus no se encontraba por ningún lado, tampoco estaba el señor Mario Galante. El cementerio estaba vacío y envuelto entre la penumbra. De repente comenzaron a sentir como la tierra bajo sus pies se agitaba, y del tumulto de tierra emergió una mano gris tan pálida como la muerte. —¡Mierda, corran hacia la luz!—gritó Simón, dando unos largos pasos hacia atrás. Sin perder tiempo, Emilia comenzó a buscar la luz corriendo a toda velocidad por el cementerio, esquivando tumbas, nichos y árboles a su paso. Mientras tanto, Simón y Víctor sujetaron con fuerza a Mariano, comenzando a tirar de él lejos de la tumba de Felipe. Los tres chi

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