Cierro la puerta del apartamento detrás de mí con manos temblorosas, arrastro mis pies hasta que caigo inerte en el sofá de la sala, me abstengo de hacer ruido mientras las lágrimas caen con gracia por mis mejillas, sé que he hecho lo correcto él no me necesita, aunque mi corazón se estremece a causa del amor que siento por él, pero no debo olvidar quien es, su camino y él mío no están hechos para unirse y cada vez que pienso que podemos cambiar esa realidad me detengo al pensar que sufriré en el proceso, su padre ha dejado claro que no me quiere a su lado y no puedo con la idea de que se enfrenten por mi o que llegado el momento me abandone temeroso de perder el poder que le otorga su apellido. –Toma, es lo único que he podido hacer–Me saca de mis reflexiones la voz de Andrea a mi lado c

