Estaciono el auto en una calle anterior a la de su edificio suponiendo que ella no quiera verme siendo lo más probable no me atrevo a juzgarla desaparecí por tres días lo más seguro es que este enfadada por decir lo menos, camino en dirección de su edificio con la intención de llamar a su puerta y sorprenderla pero tengo que esconderme en un callejón al ver como se estaciona delante de el edificio el inconfundible mercedes gris perteneciente al idiota de Matías Stone y como si me clavasen una daga ardiendo en el pecho ha sido ver como Lidia baja de su coche con una amplia sonrisa en el rostro, no lo he de negar que tengo que contenerme al sentir una ganas inmensas de apartarlos cuando él osadamente la toma del brazo aprieto los puños con fuerza tratando de calmarme convenciéndome que debo

