Mi respiración era irregular mi pecho subía y bajaba sin descanso sentía que las fuerzas todas había abandonado mi cuerpo y allí sola me desplome dejándome caer en el suelo apoyando la espalda de la carpa que se encuentra a mi espalda abrazando mis rodillas con mis brazos oculte mi rostro entre ellos siendo arropada por el miedo que congelaba mis huesos comencé a llorar envuelta en la desesperación soltando sollozos casi sin aliento siendo golpeada por los recuerdos acompañados de los rugidos de las motocicletas que marcaron la pauta en ese tragedia… No quería recordar… Solo quisiera ser lo suficientemente fuerte como para olvidar sin llegar a perdonar. –Lidia lo siento mucho ¿Estás bien? –Pronuncia Daniel algo apenado al encontrarme, pero solo es capaz de expresar algo de alivio cuando m

