Elio mirò el camino, lanzó un grito. —¡Luna! Los autos se detuvieron, él salió del auto de un brinco, mirò a la mujer ahí, tendida en el suelo. Elio corrió hacia ella. —¡Luna, mi amor, despierta! Luna abrió los ojos con lentitud, tenìa algunos golpes, su nariz sangraba, mirò a Elio. —Elio. —Tranquila, mi amor —dijo y la cargó entre sus brazos, la llevó rumbo al auto, ella lanzó un quejido. —¡Me duele el vientre, me duele mucho! —día en un grito de dolor. Elio la llevó al auto, pidió a algunos guardias que buscaran a su tío, y condujo rumbo al hospital. *** Marianela tomó asiento, leyó algunos pasajes de ese diario. Las lágrimas corrieron por su rostro. Andrea intentó acercarse a Mayte, que estaba sentada en un sofá, pero ella la empujó, haciendo que la mujer cayera del suelo

