Mayte lloraba en el auto de Marianela, iban sentadas en el asiento trasero. La chica tenìa recostada la cabeza sobre el regazo de la mujer. Lloraba sin parar. Saúl la miraba desde el espejo retrovisor, intentando no perder la dirección. Le dolía escucharla llorar, supo que ella no se casó. Planeaba renunciar a su puesto, porque sus sentimientos estaban causando malas pasadas, sin embargo, no podía negar que saber todo eso, cambiaba su perspectiva. Algo nacía en èl, una gran esperanza. Muy en su interior, pensaba en que tener una oportunidad con una mujer tan bella y rica sería imposible, pero èl ya la había besado, estaba convencido de que, si no fuera por la presencia de ese hombre, podría conseguirlo. Saúl nunca tuvo límites en su imaginación. Además, esperaba que Marcos fuera rep

