Se dispone a cogerme, pero me aparto antes de que me alcance y huyo colina arriba. Christian ruge y se pone a perseguirme mientras yo me río a carcajadas. Ha sido un día redondo, inmejorable. El nombre la finca no podría ser más acertado. Me tiene totalmente encantada. * Lunes, once de la mañana. Me siento en la sala de juntas con mis compañeros mientras esperamos a Christian para que dé comienzo nuestra reunión mensual. Después de un fin de semana de escándalo, estoy en el séptimo cielo. Christian entra tieso como un palo y vestido con un traje azul a medida que le sienta como un guante. Va peinado como si acabara de echar un polvo y me mira a los ojos cuando dice: —Buenos días. —Y cierra la puerta. Su presencia se apodera de la estancia al instante; es el poder en persona. Madre

