++++++++++ El reloj marcaba las nueve de la noche. Me encontraba en mi habitación, sentada en el borde de la cama, tratando de encontrar algo en mi reflejo que me recordara quién era antes de convertirme en la esposa de Viktor. Me observaba en el espejo, notando cómo la luz tenue acentuaba las sombras en mi rostro, las mismas sombras que sentía dentro de mí. La sensación de vacío era abrumadora, pero la reprimí, como tantas otras veces. Un golpe en la puerta interrumpió mis pensamientos. —Emma —la voz suave de Natalia, una de las chicas de la limpieza, se filtró a través de la madera—. El señor Viktor te espera en el comedor. Me levanté con un suspiro, ajustando el vestido n***o que me había puesto para la cena. Era uno de los preferidos de Viktor: sencillo, de seda, pero que se amold

