- Amor, Axel, es tu madre –Dominic la abrazó por la espalda con delicadeza y besó su cabello –. Todo está bien. Claro que sabía que era su madre, ¿cómo no iba a reconocerla? Cada cabello oscuro cubierto por unos cuantos cabellos plateados, cada arruga, cada expresión que veía en esa mujer eran las mismas que recordaba de su dulce y amorosa madre. Lo que la tenía en estado de shock era el hecho de verla de pie, junto a la estantería de libros en la casa de Dominic. La casa de Dominic Bryce. - ¿Qué...qué hace ella...aquí? –por fin logró articular palabra. Su mirada no se apartaba de la de su madre, quien estaba llorando. No sabía si lo hacía por el enojo y tristeza. Llevaba esos días esperando ver a su madre pero no se atrevía a ir a su antigua casa. No sabía cuál sería la reacción de su

