CAPÍTULO 42 Estaba muy feliz. Oliver y Joshua llegaron sin avisarme. Joshua traía en sus manos una caja, dentro de ella, un hermoso vestido color azul que combinaba con unas sandalias plateadas; la iluminación del cuarto resaltaba su color. Ellos estaban muy emocionados. Joshua, que aún conservaba su arte de estilista, me realizó unos reflejos en el cabello, luego me maquillé y, cuando me miraba para constatar su trabajo, me decía: — No existe mujer fea,sino mujer mal arreglada. Estás bellísima, ni los kilos de sobrepeso lograron destruí tu belleza. Yo sonreía mientras Florecitas nos llevaba al cuanto una rica merienda, la cual Oliver y Joshua, muy animados disfrutaron. Entre carcajadas y música animábamos aquel momento. Ellos se jugaban mucho, los observaba y veía en ellos el verd

