DURAS CONSECUENCIAS

1897 Palabras

                                                                        CAPITULO 36  AMELIA Aparte del mal presentimiento, el hecho de que alguien de la organización, u los padres de Albert, me puedan encontrar aquí, y más aún en el atuendo que llevo puesto, hace que mi corazón lata rápido, invadida por los nervios.  -todos saben que no pueden venir sin avisar!, como el celador,  ha dejado pasar!?-recrimina el ministro, quejándose.  Toma su móvil, abriendo la imagen de la cámara, que apunta a la entrada de la propiedad.  ¡Maldición! Me llevo la mano al pecho, y creo que estoy más pálida de lo que soy.  -es BRI...AN...- exclamo con voz temblorosa.  El ministro me observa extrañado.  -entra al baño, are que se vaya rápido!, si ha venido sin avisar a de ser algo de suma importancia. -

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