CAPITULO 11 AMELIA Como si fuera una adicta y el la más exquisita heroína, que me atrae, y de una manera salida de este mundo, me pongo frente a él, dominada, poseída por esta atracción innegable, que no escucha razones. Nuestras miradas se enlazan, nuestros demonios se encuentran, el deseo, las ganas, la lujuria, nos envuelve. Una de sus manos viaja a mi cintura, atrayéndome fuerte a él, pegándome a su cuerpo. -que se supone, que...debemos ...hacer? - la pregunta sale de mis labios temblorosa, por unos segundos me encuentro embelesada detallando sus labios que me aclaman y en el deseo s****l que me traigo, lo reclama. Detalla mis facciones, negando con la cabeza, como si se estuviera debatiendo a el

