¡Hoy es un gran día!
Mis intenciones de realizar mi pasantía en HS Technology son cada vez más claras, es una empresa pequeña que tiene mucho potencial y como mi familia siempre ha dicho; "Eli confía en tus instintos, si crees que tiene potencial es tuyo." Claramente esta vez no planeo estudiar la empresa y después hacer que nuestra compañía la absorba, simplemente quiero construir mi propia empresa y para poder lograrlo necesito aprender, estudiar y analizar cada uno de los aspectos a desarrollar.
No soy una obsesiva con el estudio pero desde pequeña siempre tuve de guía a mi padre, mis hermanos y mi madre, en nuestra familia todos nos especializamos en algo y claramente mi especialidad son los proyectos a desarrollar. Mi pasantía será prueba de que no todos los millonarios solo esperamos que nuestros padres se retiren para hacernos cargo de los negocios. Todos necesitamos crear nuestra propia fortuna, claramente estoy haciendo uso de todas las herramientas que mis padres me han entregado pero es solo mi responsabilidad utilizarnos como se debe o ignorarlos y ser un fracaso.
Me arreglo el cabello en lo que reviso las noticias en mi tableta, según mi hermana mayor siempre es bueno leer el acontecer nacional e internacional. No es que me desagrade, puede ser muy educativo. Antes de salir e ir por mi desayuno me aseguro de que no me falte nada, no quiero después pedirle a Maksim que me lleve las cosas que necesito a la Facultad.
-Buen día Maksim, Rebekah. – saludo a ambos.
-Buen día, señorita Dunkworth. – me devuelven el saludo.
Maksim y Rebekah son una pareja de casados que están bajo el cargo de supervisar mis alimentos y mi bienestar durante mi estancia en Suiza. No es que no pueda cuidarme sola pero al fin de cuentas siempre tienen que asegurarse que yo esté bien.
-Para el desayuno de hoy he preparado Té de Ceylán, huevos benedictinos, beschuit con pizcas de chocolate y una manzana. – explica Rebekah dejando el plato frente a mí.
-Gracias, no sabía que podías preparar beschuit, me encanta con chocolate. – Rebekah sonríe. Le doy un mordisco. –Y esta delicioso, me recuerda a la casa. – un leve sonrojo aparece en su rostro.
-Gracias señorita Dunkworth. – con lo último se retira.
Mi móvil comienza a vibrar y como cada mañana mi madre llama para desearme un buen día. Hablo con ella por unos minutos, me cuenta sus planes para el día y yo hago lo mismo, a lo cual termino siendo reñida por ella.
-Cariño me fascina que seas sobresaliente pero me gustaría que te divirtieras más, tanto estudio no te llevara a nada bueno y por supuesto tampoco ese carácter tuyo. Soy tu madre pero vivo con el miedo de decir algo tonto y me corrijas de forma que me rompas el corazón. – me carcajeo ante lo que escucho.
-Mami me haces ver como una mala hija, sabes que no sería capaz de hacer algo que les lastimara. – mi madre se ríe pero me advierte que si no cambio mis maneras de decir lo que pienso voy a terminar soltera y sin amigos. Me ofendo totalmente.
-¡Mamá! ¡¿Hablas con Eliette?! ¡Pásamela! ¡Pásamela! – escucho a lo lejos la voz de mi hermano mayor y vicepresidente de Dunkworth Corporation. –Cariño tu hermano qui... -- escucho que se traba y de inmediato escucho a mi hermano. – ¡Eliette, bonita de mi vida! – la voz cantarina de mi hermano me hace reír.
-Lutgier, ¿Qué edad se supone que tienes? – pregunto con tono serio.
-Te aseguro más que tú, y no vivo con tanto trabajo encima. Quería hablar contigo porqué viajare a Suiza la otra semana para un evento en el que nuestra corporación participa, nos veremos, comeremos, pasaremos la noche juntos y seremos felices, deseo verte bonita ya no puedo vivir sin tu energía hacer mi trabajo sin tu ayuda me está matando. – finge llorar y yo me rio.
-El que no trabaja no come, se competente con tu trabajo y deja ponerme a hacer tu trabajo que pronto tendré mi propio empleo.
-¡¿Qué?! ¿Cómo? ¿Regresaras? – ruedo los ojos aunque no me vea.
-No, no regresare pero comenzare mi pasantía mañana por la mañana solo estoy esperando que mi asesor confirme mi ingreso en la compañía que quiero.
-Tsk. Solo tú eres capaz de elegir el lugar que quieres, yo tuve que usar las influencias de papá porque no alcance los méritos. – escucho como mi madre le dice que no es algo de lo que deba estar orgulloso.
-En una familia de siete personas siempre tiene que estar el hermano tonto, ese eres tu Lutgier solamente espérame a que ocupe la presidencia de Dunkworth Corporation. — bromeó, mi hermano será presidente porque es el mayor.
-¡Te la regalo! ¡Me rehusó a seguir haciendo este trabajo! Es aburrido, cansado y no pagan bien. — se queja, me rio porque es un trabajo bien pagado.
-¡¿Qué has dicho?! ¡Deja de estar molestando a tu hermana y has tú trabajo! -– escucho el grito de mi padre.
-Mierda. Eliette nos vemos la otra semana, te amo. Adiós. – seguido cuelga y yo me quedo sin saber que ha pasado.
Recibo un texto de mi madre diciéndome de que papá está riñendo a Lutgier pero que me envía saludos, pronto nos veremos y que me aman; también me desean suerte en la selección de pasantías y que me desean más que éxitos.
Mi familia es tan especial, puedo asegurar que soy la única normal de esa familia.
Maksim me informa que el auto está listo así que me apresuro a salir.
Me subo en la parte trasera y saco mi Tablet para revisar mi correo, es mi rutina diaria y aunque tengo todo el tiempo del mundo para terminar mis obligaciones siempre he pensado que es mejor hacerlo todo rápido y después disfrutar de mi tiempo libre.
-¿Necesitara que la recoja temprano o le dejo el auto? – pregunta Maksim desde la parte delantera.
Levanto la mirada para verle, este me mira desde el retrovisor con una sonrisa.
-Utilizaré el autobús, creo que saldré del campus con mis amigos y si te necesito, rápidamente te llamare. – sonrío agradecida por su preocupación.
Maksim también es mi asesor personal, aunque claro ese es el nombre que le han puesto cuando es realidad es la persona que me protege y vela por mis intereses en Suiza. En otras palabras, mi familia menciono que necesitaba un guardaespaldas pero no querían incomodar mi estancia en Suiza, llevo un año estudiando aquí; este es mi último año en Relaciones Corporativas e Industriales. Al ser estudiante sobresaliente he podido a cortar mi periodo de estudio, he aumentado horas pero he disminuido años y eso ya lo hace satisfactorio.
En mi correo, como todos los días me envían el seguimiento de las empresas de mi familia en los Países Bajos, sé que estoy un poco joven para interesarme tanto en el trabajo pero es la manera en la que he crecido. Mi padre es el presidente ejecutivo de Dunkworth Corp, mi hermano mayor es el vicepresidente; mi madre es directora general de la OMS sede en los Países Bajos; mi hermana mayor es embajadora de los Países Bajos en Australia y mis hermanos menores son estudiantes sobresalientes en Le Rosey, de mi parte estoy sacando mi segunda carrera a los veintidós años de edad.
A las nueve de la mañana atravieso el campus en dirección al edificio A1, especializado en la industria. Este día supone un evento importante, es el día en que los representantes de varias empresas acuden a la Universidad para ofrecer pasantías a los estudiantes de último año, en mi caso siendo tan joven he podido enviar mi solicitud de antemano a la empresa HS Technology, aunque claro, mi asesor educativo ha insistido en que la mejor opción para una mujer como yo es hacer mi pasantía en la empresa Romanov Development Company, que hasta el momento es la empresa principal en desarrollo para Suiza. No tengo mucho interés en dicha empresa, he hecho un análisis de la empresa y considero que está sobrevalorada, sin embargo tendría que estudiarla más a fondo.
-¡Elie! ¡Elie! ¡Elie! – escucho que gritan mi nombre.
Me detengo y vuelvo la mirada hacia todos lados para saber quién me está llamando. A lo lejos veo como Gray corre hasta mí con una sonrisa en el rostro mientras me muestra una página que trae en la mano. Mi amigo con su emoción descontrolada logra llamar la atención de todos, pues claro no todos los días vez a un hombre con un traje rosado y cabello rosado correr por todo el edificio de industria, Grayson es un chico atractivo, alto y es mayor por tres años así que verle con traje rosa en un evento como este definitivamente le hace sobresalir, es un chico bastante aplicado.
-¡Me han aceptado! ¡Me han aceptado! – grita en cuanto llega hasta mi lado, me abraza y me levanta para poder darme vueltas en el aire.
-¡Gray! – grito divertida.
-¡Elie, soy mayor que tú y me hubiese decepcionado no entrar en Romanov! Recuerda que soy estudiante becado. – me rio ante lo que dice, la mayoría de mis compañeros son mayores por tres años o cuatro años.
-¡Estaremos juntos! Tienes que respetarme, eh, seré tu superior en la empresa. – su mirada de alegría me hace reír.
-Claro que no, envié mi solicitud a HS Technology porque es una empresa emergente y posteriormente pienso comprarla. – me encojo de hombros. Gray rueda los ojos.
-Vosotros los millonarios son unos despilfarradores. – claro que no, mis intereses son los que pongo antes de hacer cualquier tontería. – Pero, no puedes decirme que has enviado tu solicitud cuando hace un momento que pase a secretaría me han dicho que también has sido aceptada en Romanov Development Company. – frunzo el cejo al escucharlo, seguramente es otra broma de Gray. –Te morirás cuando conozcas al presidente Románov, es divino y aunque ser estudiante becado me ha ayudado entrar créeme que daré mi mejor esfuerzo para que Románov se enamore de mí. – se muerde el labio, creo que las esperanzas de mi amigo son altas.
-He leído artículos de Astaroth Románov, no creo que realmente seas su tipo. – me rio cuando pone cara de ofendido.
-Cualquier hombre puede ser gay, solo tienes que tratarle como se debe y pam, caen por cualquiera que les abra las piernas. – cierro los ojos y niego ante el comentario.
-Gray tienes un sentido bastante retorcido pero confiare en que lo lograras, ahora, como has dicho que han cambiado mi solicitud iré inmediatamente a rechazarlo. – digo sin la menor intranquilidad.
-¡Agh! ¡Eliette no sé cómo puedes ser tan pasiva! – sujeta mis brazos y comienza a agitarme. – Si han cometido un error en tu solicitud, tienes que enojarte e ir a reclamar haciéndoles ver tu furia. No puedes ir de esta forma tan tranquila. – me mueve de un lado a otro.
-Pero... creí... que... querías.... – digo pero me mueve con frenesí. – Que... estuviera... en RDC contigo. – finalizo cuando me suelta y deja de mover.
Gray se lleva las manos a la cabeza y gruñe molesto, creo que le he fastidiado el humor.
-Eliette llevo seis meses conociéndote y sigo sin entenderte, no eres una mujer normal y creo que eres la razón por la que no me gustan las mujeres. – dicho lo último, suspira y patalea.
Estoy segura que su comentario debería de ofenderme. No es que deba complicarme por cosas tan sencillas como esas, soy una mujer bastante paciente y aunque pareciera que no me importa prefiero guardar la calma y razonar antes de actuar.
–Tengo que ir a buscar a mi asesor para darle la noticia, ¿vamos juntos a la presentación de emprendimiento? – asiento con una sonrisa.
—No puedo creer que seas tan simple para muchas cosas pero cuando sonríes logras iluminarle el alma a cualquiera. No lo hagas con todos los hombres, un día puedes encontrar al que se obsesionara contigo y ese día dejaras tu paciencia y tranquilidad en el olvido. – ladeo sin comprender la intención de su comentario. Gray lo nota.
-No creo que exista la persona capaz de hacerme perder mi paz, solamente mi familia tiene ese poder. – vuelvo a sonreír, Gray se frustra y termina riendo.
-Ya verás que sí, y cariño, en ese momento estaré ahí grabándote para después filmar un documental de mujeres desesperadas. – ruedo los ojos, eso no pasara. – Oh, es mi asesor, nos vemos en la cafetería. Te amo. – dicho lo último sale corriendo para ir detrás de su asesor educativo.
Un hombre que me haga perder la paz, no creo que exista esa clase de persona porque hasta este día todo hombre que ha intentado acercarse a mi termina obsesionándose conmigo y al final se fastidia todo. No soy una mujer fuera de lo común pero por alguna razón, los hombres se obsesionan conmigo al punto de no querer soltarme y eso los hace aburridos. No creo realmente exista el hombre que me consuma.