Toco el timbre una vez... Toco el timbre otra vez... Una vez más... Ding... Dong... Ding... Dong... —¡Ya voy, ya voy! —escucho desde adentro la voz de una mujer. Muevo la cabeza negando. Es el vino el que me ha hecho imaginar o es Astaroth quien repentinamente ha cambiado el tono de su voz. Me rio ante el pensamiento porque eso es imposible en tan corto lapso de tiempo. La tecnología y ciencia si está avanzando pero no hasta ese punto o por lo menos no me he enterado de nada. —¿Quién es y qué quieres? —dicen detrás de la puerta. Si es una mujer... Me hago hacia atrás, vuelvo a ver el número de apartamento y claro no podría equivocarme porque él apartamento de Astaroth está en el último piso y el vigilante me ha indicado como entrar, claro porque ambos ya tenemos confianza d

