El detective Bernardo tomó su teléfono, debía avisar a Alessia lo que había sucedido, sabía la hora que era, pero ella tenía que estar al tanto de lo que ahora le pertenecía, así que le marcó sin importar la hora. Alessia, al apenas escuchar su teléfono, despertó y con los ojos entrecerrados miró el nombre de la persona que había interrumpido su reconfortante sueño, era el detective Bernardo, y sin dudarlo contestó. — ¿Bueno? Detective Bernardo. ¿Sucedió algo? —habló Alessia adormilada, mientras limpiaba su rostro, estaba algo desconcertada aun por el sueño. — Señorita Rizzo, discúlpame por la hora, sé que estaba descansando posiblemente, pero debo darle una mala noticia. —Respondió el detective del otro lado de la línea, caminando de un lado a otro, mientras buscaba las palabras indica

