Dora se acercó al feliz novio, tomó su mano y la entrelazó con la de Tifa. —Te entrego a una hija que la vida me regaló, cuidala y protegerla siempre, amen se, y cada día conquisten su corazón, hagan que cada anochecer el amor se renueve y cuando crean que todo llega a un límite, hablen, y sobre todo, busquen ayuda, yo siempre estaré para ustedes como una madre para ti, Tifa. —Gracias mamá Dora. —dora dió la bendición a Tifa, y fue a su lugar. Y la ceremonia empezó. —Estamos reunidos aquí para ser testigos de la unión en sagrado matrimonio de esta pareja que a decidido agradar a Dios con la formación de un hogar y posteriormente, una familia. —habló el sacerdote. Tifa sentía los nervios a flor de piel, recordó la noche que ambos hombres le habían pedido matrimonio y tuvo que decid

