El amanecer llegó, Jhon dormía al igual que Rania enredada entre sus brazos, abrió los ojos y vio la salida del sol, se zafó del agarre de Jhon y se fue al pequeño puerto miró lo claro del agua que la invitaba a sumergirse en ella y así lo hizo. Se lanzó al agua y Jhon la siguió lanzándose tras de ella. —Te atrapé. —dijo Jhon tomando la por la cintura y pegando la a su regazo, Rania rodeó sus brazos en su cuello y lo besó tiernamente. Rania enredó sus piernas al rededor de las caderas de Jhon, y poco a poco él se fue adentrando en su caliente interior y nuevamente se entregaron a su amor viviendo y experimentando los más exitantes y placenteros orgasmos. Así pasaron cuatro días entregándose a su amor y regresaron a la hacienda, Rania sentía que habían pasado mil años lejos de su hijo n

