Ojos que no ven, corazón que no siente.

1746 Palabras

Solo un par de plantas más abajo de allí, parecía todo tener otra dirección. ‍‍‍‍‍ Mientras para algunos era más relevantes los negocios y sus organizaciones, para la hermosa Aitana era ahora o nunca. ‍‍‍‍‍ Y ni qué decir de Jean Pierre, él estaba comprometido aquella noche en hacer realidad los deseos de esa hermosa mujer que apreciaba el aroma de flores y cereza de sus costosas velas de Sakura. ‍‍‍‍‍ Lo que para uno era irrelevante, para otros era atractivo, lo que para uno era costumbre, para otro era novedad, así funcionaban las cosas allí, te descuidabas y ya estaban comiendo en tu propia mesa. ‍‍‍‍‍ ― ‍‍‍‍‍¿Es muy común para ti esto? ‍‍‍‍‍―Preguntó Aitana, mientras observaba la llama encendida en la vela, la cual no paraba de desprender ese aroma encantador, las velas adornaban e

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