En ese mismo momento, el atento mesero traía a la mesa de Aitana y Rachell un exquisito desayuno, tal como ambas lo habían solicitado minutos atrás. El par de mujeres morían por llenar sus estómagos vacíos, aun así, Aitana notó a su esposo caminar sin compañía de nadie más, y le vio su rostro algo turbado, salía de allí como si estuviera huyendo de algo o alguien. Aitana pensó que tal vez ese era el momento indicado para ir tras Jordi y conversar algunas cuantas cosas, no deseaba hacerlo mientras él estuviese en compañía de los demás, porque conocía bien a su esposo, y este no parecía ser el mismo cuando estaba en presencia de sus amigos que cuando estaba solo y desprotegido. Así que, una vez servido el desayuno caliente, inesperadamente hizo su silla hacia atrás, t

