Lukas en su yate estaba contemplando la situación con sobriedad y templanza, con una pequeña mesa de caoba en el centro y estanterías llenas de libros legales. Aitana entró con una carpeta de pruebas en la mano, y Lukas, un hombre de apariencia distinguida y confiada, la recibió con una sonrisa seria y amigable, él esperaba ver algo increíble. — Aitana, es bueno verte. —Dijo Lukas, señalando una silla para que se sentara la hermosa dama. — ¿Tienes algunas pruebas cierto? —Preguntó Lukas, poco a poco su caso iba tomando forma, contemplaba varias opciones para Aitana, pero necesitaría mucha fortuna para que todo jugara a favor de su cliente. — Sí, aquí están conmigo. —Respondió Aitana, entregándole la carpeta amarilla con importante

