Aitana se sentía traicionada y confundida. Sabía que debía confrontar a Rachell, pero también temía las respuestas que podría recibir de parte de ella, ¿qué ocultaba su amiga? No entendía por qué todos guardaban tantos secretos a bordo del crucero, había serios problemas de confianza, sobre todo en su grupo íntimo últimamente. — ¿Qué más me has ocultado, Rachell? —Dijo Aitana en voz baja para sí misma, sus ojos fijos en la espalda de su amiga Rachell, quien no sospechaba ni lo más mínimo en aquel sueño profundo que estaba sumergida. El peso de la revelación la dejaba sin aliento recostada en su cama. Aitana colocó el teléfono de vuelta en el lugar que estaba, asegurándose de no despertar a Rachell. Se recostó cómodamente, incapaz de dormir por sus pens

