— Aitana creo que lo mejor es que nos larguemos de aquí, o terminaré tumbando esa puerta y haciendo un escándalo, amiga. No puedo soportar esto, qué indignante y lo digo en serio. —Rachell no pudo evitar opinar, parecía que estaba más que apenada con toda esta situación, incluso más que la misma Aitana. Estaba realmente indignada, ¿cómo era posible que pudieran ser tan malas personas para hacer esto sin algún remordimiento? Más que apenada por Aitana, sentía una gran furia recorrer su cuerpo, estaba dispuesta a golpear esa puerta y poner fin a esa aventura si es que Aitana no lo hacía pronto, por ello deseaba salir de allí, era consciente de hasta donde podía llevarla su impulsividad. — Rachell, cálmate, ¿Acaso crees que a mí no me provoca hacer lo mismo

