El dinero no compra los modales.

1692 Palabras

Rachell no soportaba seguir escuchando esto, parecía más que enojada de escuchar que le sacaran en cara la amistad, aunque tal vez su molestia era por escuchar una verdad incómoda, pues su primera actitud al escuchar tal reproche fue ir sobre su amiga y antes de abofetearle prefirió lanzarle el trago de su mano, o lo poco que quedaba en el vaso, pues ya estaba lo suficientemente ebria como para que siguiese haciendo el ridículo allí, sentía que Aitana solo le faltaba el respeto a propósito solo porque no podía comprobar nada de lo que decía, y eso le enfadaba más y más. ‍‍‍‍‍‎ ― ‍‍‍‍‍‎Sabes que, mejor cállate, yo solo vine a buscarte porque quería que vieras lo que conseguí entre las cosas de tu criada, pero ¿sabes qué? Jódete, que te sigan jodiendo, me vale, me hartaste eres una estúpida

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