Maya Habían transcurrido varios días desde aquel viernes caótico. El fin de semana fue un pequeño refugio: Leo, risas, dibujos torcidos, fútbol en el parque y noches en las que me dormía con su respiración tranquila pegada a mi cuello. Me aferré a eso como a un salvavidas, porque sabía que el lunes llegaría… y con él, la reunión con el consejo. La reunión más importante desde que Gabriel Hamilton había asumido como CEO.Yo lo había preparado todo, absolutamente todo. Informes impresos, presentaciones revisadas tres veces, carpetas ordenadas por color, agenda sincronizada, café encargado con antelación. No había margen para el error. No hoy. Llegué temprano, como siempre. Leo se había quedado con Marianne, que ya estaba mejor. Al menos una preocupación menos. Mientras revisaba por últim

