En ningún momento de mi vida me han dado una oportunidad para demostrar que si valgo la pena, nadie me ha preguntando si me encuentro bien o si estoy de acuerdo en las decisiones que toman. Soy como el personaje secundario y que para mala suerte el protagonista solamente puede tener el los problemas. Desde que nací toda mi familia sabia que era diferente, en vez de agarrar palos improvisados y pelear hasta darse un golpe y llorar; agarraba las flores y hacia coronas para ponérselas a mi hermana y madre. Nunca han sido justos conmigo, mi padre ni siquiera me puede mirar a los ojos, apenas puede recordar que tiene una hija; oh claro, se fijo en mi cuando lo conocí, Michelle. Con esa personalidad que nada le importa y no demuestra nada a diferencia de mí. Nadie hablaba conmigo, y quiénes

