Fabio quedó anonadado con la impresión que le dio el hijo de su pequeño primo. Ya estaba deseando conocer el verdadero potencial de ese chiquillo al que no volvió a ver jamás, pero si era consciente de que si su tío lo crió con el concepto de un guerrero, su vástago vendría con las mismas dotes de la familia Conrad. — Está bien, mocoso, voy a creerte, a ti, que ella su parvada de mordaces van a respetarnos, pero al más mínimo movimiento en falso, y créeme, primito, te cortaré la cabeza con todo y tu ejército raro. — Advirtió Fabio. No había más nada que hablar por el momento, lo que dio por terminada la reunión de esa tarde. Y aunque era hora de siesta para Eishla, se sentía agotada, pero más era por la forma tan enérgica como se presentó el primo del padre de Ashton que por las horas

