—Cam —susurré, moviéndolo delicadamente—. Despierta, ya llegamos. Él soltó un pequeño gruñido y me miró con una gran sonrisa, levantándose lentamente. Tenía el cabello desordenado y los ojos hinchados, pero, de todas formas, se veía adorable. —Siento que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi al despertar —dijo somnoliento, mirándome con una sonrisa triste—. Lo siento. Meneé la cabeza y le hice un gesto para que saliéramos del auto. —Está bien —murmuré. —No, no es por esto —dijo, tomándome de la mano antes de poder cerrar la puerta, deteniéndome en el acto—. Quiero decir, sí, me disculpo por haberte causado inconvenientes hoy, pero, sobre todo, me disculpo por no haber conversado contigo lo que estaba pasando. No quería arrastrarte conmigo, nunca lo pensé así. Pero debo

