Solo el eco de una casa demasiado grande para una sola persona. No la extrañaba como esposa, la extrañaba como estructura. Y eso fue lo que más me desconcertó. Porque no sabía cómo nombrar esa sensación sin aceptar que Clara había sido más importante de lo que yo quise ver mientras la tenía. Pasaron más días, y entonces lo entendí. No iba a regresar, no porque estuviera molesta, no porque quisiera que la buscara. Sino porque, por primera vez, había elegido no volver a un lugar donde no era vista. Y yo… yo fui el último en notarlo. Esa noche me serví un trago y me senté en la oscuridad del salón. No pensé en llamarla. No pensé en pedir explicaciones. Pensé algo mucho más incómodo… Que perderla no iba a destruir mi vida… pero sí iba a cambiarla para siempre. Y eso, para alguien como yo,

