Austin Pasaron unos meses después de todo el incidente del lubricante envenenado con Kevin. Kevin me preguntó si quería unirme a él en su gimnasio. No me importaba, me gustaba entrenar. Llegué al gimnasio y me registré con la chica en la recepción. Reconocí que estaba coqueteando con ella cuando escuché la voz de Kevin. —Ella está casada. Y su esposo te matará —comentó Kevin. —¿De verdad estás casada? —le pregunté a la chica. —Sí, y ahí está mi esposo ahora —señaló ella hacia el área del gimnasio. —Maldita sea, todas las mujeres hermosas ya tienen el corazón robado. Solo mi mala suerte —solté con resignación. —Ok, Romeo, vamos a la cinta —rio Kevin. Estábamos corriendo en la cinta cuando Kevin mencionó: —Vi a Jaime. —¿Jaime? ¿Como que Jaime Jaime? —pregunté con sorpresa. —Sí, es

