Austin —¡Oh, Dios mío! ¿Ustedes dos van a hacer de niñeros para mi hija? ¿Por qué tengo la sensación de que ella les va a conseguir citas? —comentó Adam después de que Kevin y yo llegamos a su casa. —Oye, Lizzy es un gran imán para mujeres. Las mujeres no pueden resistirse a un hombre con un bebé —le respondí a mi hermano pequeño. —Bueno, ustedes dos con ella, la gente va a pensar que son una pareja gay. De hecho, no es una mala idea que ustedes dos cuiden a mi hija —soltó Adam con una sonrisa en el rostro. —¡Oh, Kevin, sabía que eras el elegido! —exclamé mientras lo agarraba y le besaba la mejilla. —Voy a pasar el resto de mi vida a tu lado. Estoy tan emocionado —rio Kevin. —Idiotas… Keira, ¿estás lista ya? —preguntó Adam, sacudiendo la cabeza. —Ah, ¿mi hermanito necesita un tiempo

