NARRA SANDY —Si, aquí definitivamente hay 2 bebés —dice la doctora haciéndome un ultrasonido. Cubrí mi rostro con mis manos y dejé que un par de lágrimas corrieran por mis mejillas. Estaba realmente asustada, y en este momento lo único que mi mente podía pensar era como nadie se queda libre del karma. Las palabras que le dije a David en esa nota pesan sobre mis hombros en este momento. Yo me había despedido de el de la manera más cruel. Le di falsas esperanzas al decirle que le daría una última oportunidad y a la mañana siguiente salí corriendo como una cobarde. He sido yo quien lo ha evitado y que lo ha querido dejar a un lado. —¿Están bien? —le pregunto saliendo un poco ya de la impresión. Me había abstenido de venir y pedir una cita por unos días. No podía seguir prolongándolo porque

