(14)

1701 Palabras

No sé cuál es la peor tortura: si el silencio o los pequeños sonidos que lo rompen. Aquí, encerrada en esta habitación enorme, con las ventanas cerradas, tan cerradas que parecen de mentira, el silencio pesaba como una lengua húmeda sobre mi piel. Pero a veces… a veces es peor cuando uno se quiebra. Como ahora. Nuevamente un llanto suave se filtró por los parlantes. Un llanto que no debería afectarme, que no debería importarme, pero me invadió igual. Como un eco enterrado en mi cabeza, como un fantasma nuevo en este encierro sin sentido. —¿Nil…? —escuché que balbuceó la bambina. Cerré los ojos, y fue peor. El temblor de mis manos empeoró. No tenía lógica. No tenía razón. No soy la madre de esa niña. Ni siquiera sé por qué este hombre decidió hacer sonar su voz aquí, justo aquí, donde

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR