JUNIO 2018, SANTA FÉ
—El éxito no se construye en el éxito. Se construye a partir de la impotencia y frustraciones.—Sumner Redstone
—Recibo mi titulo de secundaria, dos meses después, en ese tiempo entre a cursos de defensa personal, karate, kung fu, tai chi y boxeo, me destaque en todo, ellos coinciden en que son habilidades innatas, no perdí un combate con mis contrincantes, al terminar de practicar una disciplina entraba a otra, me consideran una maquina humana.
A pesar de mi aspecto atlético no dejo de ser femenina aunque sigo disfrazándome de (Ángel guerrero).
Sin perder el tiempo me inscribo en la academia de policías, en el cual recibo un curso de admisión a la policía, solo los más calificados quedaran yo estoy segura de mis capacidades, suelto mi cabello, y me maquillo un poco ¡estoy bella!.
Cuando estoy inscribiéndome se acerca ¿mi ex prometido? y dice—no pierdas tu tiempo la fuerza no es para niñas—
Yo estoy asombrada, me deja sin palabras ¡gracias a Dios no me reconoce! no sabe mi nombre real para todos ellos yo era Angelik.
—¿Quién es usted, para impedírmelo?— Cuestiono altanera, estoy molesta ¡es un imbécil! Encontrarme con ellos y dentro de las fuerzas de seguridad me indigna.
—¡El comandante de la policía de esta ciudad, y no quiero niñas lloronas en mi cuerpo policial!— Responde con obstinación.
—No puedes negarle el derecho a presentar, es inconstitucional— dice un señor fuerte, joven y elegante que está sentado con las piernas cruzadas escuchando nuestra conversación.
—No le niego nada, señor no creo que esta niñita tenga las condiciones suficientes para pertenecer a nuestro cuerpo policial, solo los mejores quedan—le habla con respeto pienso yo.
—¡Yo soy lo mejor, de lo mejor, lo demostrare! —Respondo yo, mientras por dentro pienso maldición: la secta esta en todos los niveles, por ello hay tantas secuestradas y siguen impunes ¡son unos malditos corruptos! Voy a entrar a esa policía sea como sea.
—A partir de mañana, usted va entra a la academia, pero no tendrá privilegios por ser mujer, aquí no hay discriminación y los hombres no van a estar en posición de desventaja frente a ti niñita—. Dice “el comandante”.
Después de inscribirme voy a varios bancos y guardo en ellos en sumas más pequeñas, el dinero que le quite a Álvaro: es un cuarto de millón de dólares el total y dejo una suma en efectivo en el apartamento en caso de alguna emergencia, debe odiarme con toda su alma y eso me encanta.
Al día siguiente, al ir a la academia llevo ropa cómoda y deportiva, para realizar cualquier actividad física, nos reciben y ordenan pararnos firmes en una formación en el patio central, soy la única aspirante femenina ¡hay alrededor de 50 hombres! observo un poco intimidada.
—Barbie viniste a chuparnolas a todos ¡puedes comenzar!— grita un rufian para lucirse frente al grupo ¡es un estúpido!
Yo volteo los ojos—poquita cosa, si tú me ganas en combate, y te la chupo— Le respondo de forma desafiante al imbécil, no dejare que me intimiden ¡nunca más! No volveré a ser la victima de nuevo ¡prefiero ser victimario!.
—No golpeo chicas, acaso eres masoquista, no podrías nunca con un hombre como yo— yo lo observo, mide como dos metros y es una masa de músculos, ¡pero esta ante una mujer que no se deja aminarla ante nada!
—Guarden silencio maldición, hoy comienza su entrenamiento— nos mandan a correr a todos por una cancha a un ritmo constante.
Luego de media hora apenas, comienzan a caer varios de los aspirantes vomitando los ayudan a levantar y son despachados de una vez —¡solo 3 entraran no tienes las condiciones! Recoge tus cosas y lárgate—le grita el instructor colérico.
Luego de una hora, el grupo se redujo a 40 aspirantes, —báñense apestan —grita el comandante
— Sin privilegios para usted —me recuerda con una sonrisa malévola ¡no me daré por vencida ante el primer obstáculo…
Tengo que entrar al baño con todos esos hombres, y ellos se comienzan a desvestir, quedando totalmente desnudos, yo me meto a la ducha con la ropa interior nada sexy de algodón que tenia, y veo hacia la pared.
Dios mío, es el peor momento de mi vida ¡siento que supera mi secuestro!
Se me acerca por detrás Hernández el estúpido que pidió se las chupara a todos
— Puedes comenzar a chupar Barbie— me tomo del brazo y me voltea a la fuerza ¡yo jamás vi un hombre desnudo! Y en este momento estoy viendo cuarenta y tantos…
—¿Ah sí? Yo puse mi condición ¿o tienes miedo?— le provoco esto me supera pero no lo demuestro, ¡ni muerta accedo a algo así!
—Déjala, Hernández es suficiente no aguantara lo que viene—dice otro de los aspirantes defendiéndome.
—No te metas que no salgo, sin un oral de esta perra— le responde Hernández al otro ¡es un maldito enfermo! Pienso ya viendo rojo de la rabia.
Aprovecho su discusión y lo empujo, se cae y se levanta a pocos metros —¡perra!— grita up creo que se molesto ¡a mí no me importa!
Yo me paro en posición de defensa, y le hago seña con la mano de que se acerque, está molesto porque lo hice quedar en ridículo.
Sale corriendo en mi dirección, alzo mi rodilla y le doy un golpe en los testículos que lo hace caer de rodillas. Se sujeta el m*****o mientras grita— ¡maldita, mujer del demonio!—.
Le doy un golpe contundente en la cara, que lo hace perder la conciencia —¿alguien más quiere sexo oral? ¡Con la “Barbie” guerrero!— Les pregunto ¡estoy harta de ellos! no permitiré que me humillen y menos por ser mujer.
Me termino de bañar, y los hombres están sorprendidos por mis capacidades, sacan cargado a Hernández y no comentan, que yo lo golpee ¡sería una vergüenza para su género!.
Nos vestimos y vamos al comedor ¡estoy alerta! No sé de donde vendrá el próximo ataque, tomo mi bandeja y un tipo me mete el pie, tropiezo pero no caigo. Yo volteo —¿quieres una mamada?— Le pregunto mientras hago un gesto obsceno con mi boca y mi lengua.
El abre los ojos sorprendido por mi osadía y responde —no follo marimachos—
Yo sonrió y me siento en su mesa— ¡levántate maldita!— grita con rabia
Y yo comienzo a comer tranquilamente, suspiro como si fuera la mejor comida y digo— ¡esta delicioso!_
—¡Eres demente!— yo sonrió para responder:
—¡Tuve una infancia difícil, no me culpes! —Pongo cara inocente, y continuo masticando bien mis alimentos.
Terminamos de comer y mis compañeros casi todos murmuran: —maldita, enferma, loca, desgraciada, puta, el lugar de una mujer es en la casa, vete antes que lo lamentes—. Yo no dejare que ellos decidan cual es mi lugar ¡durante seis malditos años lo decidió Acosta ¡pero se las cobrare una a una!.
—Ese lugar es para mujeres débiles como la madre de cada uno de ustedes— les insulto.
—No te metas con mi madre— dice uno parándose frente a mi
—Entonces apártate de mi camino, porque te llevo por delante a ti y a ella contigo— digo señalando su pecho con mi índice el cual, aparta con brusquedad.
—Te arrepentirás, por lo que has dicho— ladra en mi cara ¡su aliento apesta!.
—Súmate a la lista de los que me han dicho eso ¡no me afecta!— le digo mientras lo aparto de un empujón.
Y ahora nos envían a un aula de clases: muestran una pila de libros: código penal, constitución, manual del policía, armas, y muchas otras leyes
—Aspirantes deben estudiar todos estoy libros para una evaluación escrita dentro de 2 semanas y el que no apruebe con un mínimo de 70 sobre 100 está fuera del programa automáticamente— menciona el profesor, con cara inocente.
—¡No puede ser eso es casi imposible—, dice uno de los aspirantes que está detrás de mí.
Unos cuantos se ríen —¡antes de venir, había que estudiar todos esos!— Menciona uno de lo más fresco— ¿no lo sabías?— le pregunta otro
—No— responde él que se quejo
—¡Lo siento hermano! La próxima vez será— conversan entre ellos abiertamente y yo solo escucho, no quiero buscar problemas con nadie ¡pero si me buscan me encuentran!.
—¡Maldición! Voy a recoger mis cosas— Murmura él que está perdido
—¿Tú estudiaste alguno, Barbie?— me pregunta uno de ellos con curiosidad con el apodo que considero despectivo.
—No, ninguno—respondo con sinceridad
—¿Por qué no te vas también?— me invita amablemente a irme.
—Porque soy la mejor aquí, y voy a aprobar ese examen con 100!— respondo segura de mis capacidades