capitulo 2: el niñero.

1108 Palabras
mi madre era una mujer imposible, pero llamaba la atencion donde quiera que ella fuera, no podia dejar de observarla, para sus 39 años parecia como de 25, era sexy a comparacion de mi. pero detestaba esa manera de hacer como si nada pasara con una sonrisa enorme todo el tiempo. tenia tantas preguntas. ¿como porque vino borracha anoche y no me espero?. ¿porque ese chico atractivo venia con ella y se quedo a dormir?. ¿y porque esta mañana ese mismo chico desaparecio de la nada?. ¿acaso es su nuevo novio?. sacudo la cabeza para borrar esos pensamientos asquerosos. coloca un platillo de panques frente a mi , en forma de corazon y con un dibujo de chocolate de una sonrisa. aun me trataba como una niña. —ya que haz decidido pasar tu ultimo año conmigo tu padre y yo hemos decidido algunas reglas. observo mi platillo tratando de evitar cualquier contacto fisico, o cualquier cosa que me hiciera recordar al chico de anoche. —¿dime que decidieron mi padre y tu?. hago una mueca de desagrado al ver el jugo verde a mi lado. ella camina de un lado a otro con un pequeño short, que la hace ver bien a comparacion de mi, algunas veces Camil mi mejor amiga bromeaba diciendo que mis piernas era tan delgadas como las piernas de gallina. —tu padre y yo hemos hablado mucho, y como regla principal nada de chicos a sola en casa—me lo imaginaba— tu hora de entrada es a las 9. —no te preocupes nunca me he escapado de casa ni siquiera entro a esa hora. —¡que clase de niña criaron!, como sea, nada de sexo, al menos no sin proteccion. suspiro algo aburrida. —Aun soy virgen Emili. levanta sus pulgares con aprobación. —mucho mejor. tu padre ha hecho un buen trabajo. —Y Ginny también, realmente a sido una grandiosa madre. puedo escuchar la respiración de emili y como poco a poco se va quebrando. sabia que eso ultimo habia sido innecesario pero por alguna razon necesitaba decirlo. y aunque quisiera decir que siento haberla herido era mentir, realmente no lo sentia, sus años de ausencia me habian convertido en lo que era. aun recuerdo los días festivos, las celebraciones de la escuela donde la necesitaba y en vez de ella, iba Ginny claro que adoro a Ginny pero eramos tan diferentes fisicamente ella era morena ojos celestes, alta, cabello rizado y unas curbas pronunciadas. y yo era tan blanca a su lado, pecosa, cabello oscuro, ojos negros, y labios rojos. y apenas acaban de salir pechos, si se les puede llamar asi. emili sorbe de su nariz, llamando mi atencion, sabia que eso haria que nuestrs relacion siempre marchara con el pie izquierdo. —Lo lamento emili—. ella niega con la cabeza limpiando sus ojos con sus dedos. —No te preocupes, es lo que sientes y la unica culpable soy yo— se separa de la mesa y se marcha a su habitación. ahora si que me sentía un poco mal. después de unos minutos observando la cocina, el reloj elegante que adornaba el lugar, lo limpio, la comida sin sabor y el olor a desodorante refinado, Emili sale de su habitacion, tan pronto la veo pasar justo frente a mi. me sorprendiste su actitud, hace algunos minutos juraria que mis palabras habian causado un efecto en ella pero no era asi, en su rostro se posa una perfecta y hermosa sonrisa, vestía de un vestido blanco elegante que se ajustaba a su figura haciéndola ver como un reloj de arena, sus zapatos eran de aguja caminando perfectamente con ello. ¿como lo hacia?. ¿acaso poseía un super poder?. desde que tengo memoria Emili era una mujer que a pesar de los duros comentarios nunca causaban un efecto en ella, en cambio yo. sufría de ansiedad, ira repentina, y desorden alimenticio. se aplica labial rojo fuego, y se echa un vistazo en su pequeño espejo de bolso. —Debo irme a trabajar—dice con una voz suave y segura— antes de irme, el niñero llegara pronto. me atraganto con la asquerosa bebida. —¿Niñero?—pregunto sin entender. asiente— así es... —tengo 17, casi 18. ¿que podría hacer?. sonríe de lado— con justa razon necesitas niñero—besa mi frente— creo que seran buenos amigos. camina hacia la puerta, dejandome sola con las palabras en la boca. cuando unos segundos despues alguien toca de ella. me levanto un poco aburrida de mi asiento cuando abro la puerta veo... ¡que mierda!. era el mismo chico que habia traido anoche a mama borracha. aun su estúpida sonrisa se quedo en mi cabeza y no de la mejor forma. —tu niñero a llegado, pequeña—dice alborotando mi cabello de mala forma. le fulminó con la mirada, golpeando su brazo. —no soy pequeña—camino adentro de la casa— y no necesito un niñero. entra detrás de mi, con sus manos metidas adentro de sus bolsillos, su aroma era perfecto, no molestaba y eso era lo extraño odiaba perfume de hombre, su caminar era como si estuviese en una estupida pasarela, su cabello era perfecto y podria jurar que tenia mejor cutis que yo. —tenemos mucho que hacer hoy.—dice caminando hacia la cocina tomando jugo del bote. hago una mueca de desagrado. —Parece que conoces mejor a emili que yo. se encoje de hombros restando importancia. —Somo buenos amigos. —Ella es mayor que tu. —Es como mi hermana. —¿te follas a tus hermanas?. —no me follo a tu madre. —ella no es mi madre—digo enfurecida. el chico se queda viéndome fijamente por algunos segundos buscando una respuesta a eso ultimo. camina hacia mi y sus ojos me examina de pies a cabeza. —Me llamo Antoni, y te aseguro que no me follo a emili. volteo los ojos. —Sofia. y no me agradas. toca la punta de mi nariz con su dedo. —Te aseguro que cambiaras de parecer. mi corazón se acelera al notar que sus ojos se posan en mis labios, pero me alejo rapidamente. —No vuelvas a hacer eso. rápidamente camino a mi dormitorio, cerrando la puerta de golpe, mi corazón esta acelerado, mi respiracion descontrolada, y mis manos tiemblan. que mierda me sucede, murmullo esto no era normal en mi y solo me sucedia cuando, abro los ojos con sorpresa estoy sufriendo de nuevo un ataque de ansiedad.
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