Nina buscó en su mochila sus cuadernos y libros, los colocó sobre la cama y se sentó quitándose los zapatos. Leonardo la observó pensativo, pero no dijo nada. Se acercó a la cama y se sentó haciendo de lado los cuadernos captando la atención de Nina. ―¿Qué haces? ―preguntó ella siguiéndolo con la mirada. ―Quisiera preguntar que fue todo eso que pasó allá afuera, pero sé que, si pregunto y me respondes no me gustará esa respuesta. ―No preguntes entonces ―sugirió ella tomando un cuaderno. ―Bien ―Él lo quito de su mano para hacerlo nuevamente a un lado―, mejor concentrémonos en otro asunto. ―¿En qué? ―En nosotros. ―Dijiste que me ayudarías a estudiar. ―Sí, después de que habláramos. ―No recuerdo esa parte. O sea, sí que íbamos a hablar, pero pensé que podríamos estudiar primero y d

