―Anda Leo, vamos a esa fiesta ―insistió por cuarta vez Shaina. ―No, Shaina. No puedo ir. ―Lo único que estás logrando con esa preocupación innecesaria, es que todos se alejen de ti por lo aburrido que eres ahora. ―¿Preocupación innecesaria? ―¡Sí, Leo! Te preocupas por Nina de una manera tan obsesiva. ―Es tu amiga, Shaina. ¿Acaso no te preocupa ni un poco? ―¿Y qué gano con preocuparme? Si Armando la escondió es para que esté segura, y está bien cuidada así que no le sucederá nada. ―Vete tú, yo tengo cosas qué hacer. ―En verdad no te entiendo ―Salió molesta de la habitación azotando la puerta y Leonardo se dejó caer sobre la cama. Había pasado ya un mes desde que Armando se llevó a Nina, y sentía que la vida se le iba cada día que pasaba y no tenía noticias de ella. Había llorado

