confianza

1735 Palabras

Era fin de semana y Armando se encontraba desayunando cuando Nina entró a la enorme estancia del comedor. Llevaba puesto su bikini, señal de que estaría en la piscina. Se acercó a su padre dándole un beso en la mejilla y tomó asiento a un costado de la mesa. —Buenos días, hija. ¿No piensas salir hoy? —preguntó mientras ella pedía a una de las chicas que le llevara el desayuno. —No, papá. Tuve una semana cansada con tantos exámenes, y todo para no perder puntos por mi ausencia. Quiero pedirte un favor. —Sabes que puedes pedirme lo que quieras, hija ―aseguró. —Es Román. ¿Lo dejarías nadar un rato conmigo? Me aburro aquí sola. —¿Estás consciente de que ese muchacho trabaja veinticuatro siete? —Sí, papá. Pero estamos aquí adentro. Los chicos de monitoreo pueden estar alerta como siempre

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