**JULIAN** Me recuesto junto a Waldina, tan cerca que puedo sentir el calor de su piel, el ritmo sereno de su respiración. Su cabello, suave y perfumado, roza mi rostro, y sin embargo, me siento a kilómetros de distancia. Es una sensación extraña, como si mi cuerpo estuviera aquí, pero mi mente navegara en un mar lejano, atrapada en un oleaje de pensamientos que no me dejan en paz. El silencio que nos envuelve es cómodo, pero al mismo tiempo pesado. No es de esos silencios que comparten las parejas que se entienden con una mirada; es un silencio que parece estar lleno de palabras no dichas, de verdades que no me atrevo a enfrentar. Ella es la mujer con la que voy a casarme. La mujer que todos dicen que es perfecta para mí. La mujer que, en teoría, debería ser mi destino. Y sin embargo, a

