**ELARA** Sus palabras me dejaron pensando mucho después de que se fue. ¿Podría realmente ser parte de su mundo, aunque fuera solo por un día? ¿Y podría esto ser el comienzo de algo nuevo entre nosotras? No tenía las respuestas en ese momento. Al día siguiente, con el peso de la pereza aún anclado en mi cuerpo, el sonido del teléfono rompió la calma de mi habitación. Apenas abrí los ojos y, sin mucho ánimo, lo contesté. Al otro lado, la voz de Waldina resonó con esa firmeza que siempre la caracteriza. —Te espero en el último ensayo en la iglesia —dijo, como si fuera una orden y no una invitación—. Ahora se integrarán Erick y tú. Me quedé en silencio por un momento, rodando los ojos con un fastidio que ni siquiera intenté ocultar. Su tono siempre tenía ese aire de autoridad, esa manera

